El 28 de marzo pasado, las autoridades de China rechazaron 22 toneladas de carne vacuna argentina por la presencia de cloranfenicol, un antibiótico prohibido en el comercio internacional. Más allá de que el país asiático es uno de los importadores más importantes, el rebote del cargamento implica un cuestionamiento sobre el debilitamiento del control e higiene de los alimentos agroalimentarios.
A raíz de esto, Portal Universidad dialogó con Andrea Fiorentino, Doctora en Ciencias Veterinarias, investigadora del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y docente del Departamento de Producción Animal de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar Del Plata (FCA-UNMDP), para conocer más sobre este antibiótico, cuáles son sus efectos en la salud y por qué su uso está prohibido en la producción de alimentos.
“El cloranfenicol es un antibiótico muy potente que actúa contra muchas bacterias, lo que en farmacología se denomina de amplio espectro. En salud humana puede usarse en casos muy específicos, cuando no hay otras opciones más seguras. En alimentos no cumple ninguna función, su presencia es siempre indeseada y, de hecho, está prohibida”, expresó la docente sobre la función del antibiótico.
El uso de este fármaco está totalmente restringido en la producción de alimentos. Por eso, Fiorentino indicó que “está prohibido porque no existe un nivel seguro de consumo. Incluso cantidades muy pequeñas pueden representar un riesgo para la salud. Por ese motivo, en Argentina, al igual que en la mayoría de los países, se aplica un criterio de tolerancia cero: no puede estar presente en alimentos bajo ninguna circunstancia. Esta política es controlada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA)”.
Al mismo tiempo, explicó que: “en el país se fue restringiendo progresivamente el uso de antibióticos en la producción animal, incluyendo la eliminación de su uso en alimentos balanceados y como promotores de crecimiento. Hoy en día, los antibióticos ya no se incorporan de forma rutinaria al alimento, y su uso está limitado a tratamientos terapéuticos, con controles estrictos sobre residuos y tiempos de retiro, supervisados por el SENASA”.
China rachazó carne argentina por la presencia de Cloranfenicol
Sobre las consecuencias del empleo de este antibiótico, la docente advirtió: “Como efectos secundarios el uso de cloranfenicol tiene el riesgo de producir una enfermedad grave llamada anemia aplásica, que afecta la producción de células sanguíneas y puede ser mortal. Esta enfermedad puede aparecer incluso con exposiciones muy bajas”.
En cuanto a los criterios para permitir o no una sustancia en alimentos, Fiorentino explicó: “Se evalúan varios aspectos, como si es segura para el consumo humano, si se puede establecer un límite máximo de residuos seguro, cómo se comporta en el organismo, el riesgo de generar efectos tóxicos o a largo plazo, entre otros”.
“La prohibición del uso del cloranfenicol en los alimentos se basa en trabajos científicos impulsados por organizaciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Comisión del Codex Alimentarius, que establecen estándares de inocuidad y adoptaron este criterio de rechazo absoluto para esta sustancia”, contó sobre los organismos internacionales que impulsaron la restricción del fármaco.
En esta línea, la docente señaló que “antes se utilizaba porque era barato y eficaz contra muchas infecciones bacterianas. Se dejó de usar progresivamente desde los años 80 y 90, cuando se comprobó su riesgo para la salud humana. A partir de entonces, se prohibió en animales destinados a consumo en la mayoría de los países, incluida Argentina”.
Si bien está descartado el uso de este antibiótico, Fiorentino aclaró que “en animales destinados a producir alimentos está completamente prohibido, su uso está permitido en animales de compañía y en equinos que estén fuera de la cadena de consumo”.